Es tan difícil ponerse a escribir en una situación tan compleja. ¿Quejarse?. ¿Desilusionarse?, ¿Buscar Culpables? ¿Rendirse? El América da más para sentirse desilusionado que para hacer cualquier tipo de análisis o comentarios.
El América del “Pelado”, de “Romano”, de “Aguado”, de “Brailovsky”, es decir, el América de la historia reciente no deja más de una semana para reaparecer, si bien la idea no es buscar culpables, si me llego a preguntar cual ha sido la mejoría del equipo desde la llegada del presidente Michel Bauer y junto con el, la de Jaime Ordiales, y la respuesta es: cero, nula, paupérrima.
“Del América de Biyik al América de De Pinho”
Hacen falta manos en Coapa, hace falta directiva que sepa del futbol, que sepa de la tradición, un Reynoso, un Santos, un Zague, no gente intrascendente como Ordiales, no directivas que sigan siendo sometidas a promotores e intereses privados, alguien que no acepte las desfachatesez de un pelado, alguien que sepa que De Pinho no tenía la mas mínima cabida en el equipo, tal parece que con el en la cancha jugamos con diez, alguien con huevos y no muñequitos de aparador con excelentes números en ventas corporativas.
Ponerse a pensar en hacer un análisis o comentarios sobre el partido de ayer sería algo tan repetitivo, algo de los tres últimos torneos, llenos de vergüenzas, mediocridad. Me he percatado de la insistencia de Jesús Ramirez en buscar el control, en no arriesgar en demasía, en cierta desconfianza del equipo, y si lo meditamos bien, no tendríamos porque culparlo, lo triste es pensar si habrá alguna solución, si no será este el cuarto torneo sin clasificar.
No negare, que la esperanza al final existe, que deseo guardar confianza en Chucho, no por su “gran” experiencia como entrenador de primera división, ni por sus éxitos en una selección sub 17, ni por su “Angel” de buena persona, sino por los amores a los colores azulcremas, que al final es hoy en día lo único que nos sostiene.

Monterrey 2:3 América
América 1:0 Necaxa

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