Todo indicaba que el América recuperaba poco a poco la hegemonía perdida, los dos títulos de Copa hacían prever mejores tiempos, sin embargo un hecho desapareció. Los diarios recibieron un comunicado escueto escrito por Pascual Rodríguez Roldán: “Por así convenir a nuestros intereses, hemos decidido disolver la sociedad que dirige hasta el día de hoy al Club América, por lo que estamos dispuestos a escuchar ofertas de hombres de futbol que quieran administrar al equipo”. La noticia cayó como balde de agua fría, los gastos del equipo comenzaban a ser onerosos y no cualquiera estaba dispuesto a entrarle con el paquete.
Un empresario con gran gusto por el futbol y especialmente fanático del América, alzaría la mano. Isaac Besudo, dueño de la refresquera Chaparritas del Naranjo se quedó con el equipo y absorvió desde el primer momento los gastos del mismo. Don Isaac, puso todo su amor por el club para sacarlo adelante, pero no era suficiente. El equipo no lograba una estabilidad ni en lo deportivo ni en lo económico y en tan sólo tres años el dueño del América había perdido una fortuna en compra de jugadores que no terminaban por dar resultados.
Llegaron extranjeros como el tico Iván Soto, los argentinos Nelson Festa (portero), el delantero Carlos Uñate, el volante Octavio Trillini, Américo Nazzer, el centro campista Francisco Campana, el delantero Óscar Garanzini y Mario Pavés, además del peruano Walter Ormeño. De todos ellos, los únicos que demostraron en verdad su valía, fueron Ormeño, que se las rifaba en cada salida y Pavés, quien hizo huesos viejos. Pavés, siempre dejó todo dentro de la cancha y fuera de ella, defendiendo a muerte los colores azul crema.
De los mexicanos, arribaron o debutaron en estos años Jaime Altamirano, el méxico cubano Edelmiro “Picao” Arnauda, Francisco Martínez, Florentino “Rana” Quintanar, Saúl Rodríguez, Ignacio Rojas, Héctor Segura, Ángel Gómez, Enrique “El loco” Sesma, Jorge Sánchez, Jorge Morelos, Juan Ávila, Juan Bosco Martínez, Fernando “Perro” Cuenca, Gustavo Cuenca, Antonio Figueroa, Felipe “Tigre” Gómez y José “Chango” Ledezma, entre otros.
El fracaso de los extranjeros y la poca eficacia de algunos mexicanos, fue detonante para que le estallara la bomba a Isaac Besudo, que si bien no se quejaba de la situación desastroza, no puso objeciones cuando una cuantiosa oferta llegó de parte de un empresario que quería hacerse de los servicios del América…
AZCÁRRAGA Y TELEVISA LLEGAN A L FUTBOL
El año de 1959, es histórico para el América. Emilio Azcárraga Milmo, dueño de una de las empresas televisoras con mayor éxito a nivel mundial, decidió comprar al equipo capitalino, decano del fútbol nacional que atravesaba por una mala situación económica.
Don Isaac Besudo, llamó a los jugadores y al entrenador Fernando Marcos y los reunió en el restaurante El Gallito, en Insurgentes. Ahí, tras una comida típica, presentó a Emilio Azcárraga, nuevo dueño del club. Los jugadores quedaron asombrados, no sabían que el equipo estuviera en venta.
Azcárraga, tras la presentación de rigor, les dijo a los jugadores: “Yo no se nada de fútbol, pero lo que sí se es de negocios y voy a convertir al América en un negocio bien administrado y redituable”.
Azcárraga, decidido a ganarlo todo, contrató a Guillermo Cañedo de la Bárcena, quien fungía como presidente del Zacatepec para que se hiciera cargo de los destinos del equipo. Le puso toda su confianza para la adqusición de jugadores y contratación de cuerpo técnico.
EL CLÁSICO DE CLÁSICOS. NACE EL AMÉRICA-GUADALAJARA
Se ha convertido en leyenda. ¡América-Guadalajara!. Ambos ingredientes dan como resultado una bomba explosiva, la pasíon alimenta las almas de los aficionados cada vez que estos equipos se encuentran. Antagónicos, uno con mexicanos y extranjeros, otro tan solo con mexicanos. A los primeros se les tacha de los muchachitos bien, a los segundos como los del pueblo.
Con los ánimos enconados, el partido América-Guadalajara paraliza ciudades enteras esperando el triunfo de su favorito.
La primera vez que se enfrentaron en un torneo de Liga, fue el 16 de enero de 1944. El América con su pasado glorioso, encaraba al cuadro joven, de mexicanos, que participaban por vez primera en un torneo de la Liga Mayor. El resultado favoreció a los tapatíos 3-1. El 20 de febrero de 1944 se jugó el partido de vuelta. En esta ocasión, los capitalinos salieron avasalladores y registraron el primer marcador abultado entre ambas escuadras, América 7, Guadalajara 2. Durante el encuentro, se desató una batalla campal en la que casi todos los presentes -jugadores y aficionados- intervinieron.
En el siguiente partido, ya en la temporada 44-45, en el campo Oro de Guadalajara, se esperaba la venganza y en un magnífico encuentro, el resultado fue 2-2. Con las ganas reprimidas ante el empate, la venganza quedaba para mejor ocasión. Lo que se tenía bien claro es que dos rivales de gran jetatura, uno de la capital del país y el otro de la cuna representativa de la provincia mexicana, comenzaban a odiarse aún sin saber porqué.
Años después, las chivas rayadas del Guadalajara tendrían una época gloriosa, alcanzando el mote del campeonísimo, debido a su consecutiva cadena de éxitos al lograr varios títulos de Liga y de Copa, solo arrebatados estos últimos en dos ocasiones por el América en las temporadas 53-54 y 54-55.
El América, que deseaba alzarse nuevamente como el campeón que fue en épocas anteriores, contrató a don Fernando Marcos como su entrenador en 1957. Dos años después, Emilio Azcárraga compraba al club, logrando una mancuerna estupenda.
Marcos había logrado darle un sello al América, con personalidad nuevamente de equipo grande que no se amilana ante nada. Azcárraga, quería convertirlo en el rival de “los mexicanitos”del Guadalajara. Y se logró…
El 5 de agosto de 1959, el América vencio 2-0 a las Chivas, quien en ese momento era el líder del torneo, sitio que perdió por la derrota. América, con gran poderío, hizo ver mal al campeón en su propia cancha.
El cuadro capitalino, había vencido por identico marcador de 2-0 y en Guadalajara a los otros dos equipos tapatíos: Oro y Atlas.
El entrenador de las chivas, enojado, manifestó que tan sólo había sido suerte del cuadro capitalino, y que si en ese momento se volvieran a enfrentar, los vencerían con facilidad, a lo que Marcos contestó de inmediato:
“Cuando usted quiera, al fin que ya sabe que mi teléfono es el 2-0, 2-0, 2-0”, haciendo alusión a los marcadores. Al siguiente partido, jugado en la capital, las entradas estaban agotadas desde días atrás, se rompieron récords de taquilla y de televisión. Ganaría el Guadalajara y cobraría venganza, nunca más un América-Chivas volvió a ser lo mismo. Así, nacía ya sin discusión, el clásico de clásicos América-Guadalajara…
CAMBIOS EN EL FEUDO AMERICANISTA
El entrenador del América en estos años iniciales de la era Azcárraga, era el polémico Fernando Marcos, quien logró darle una nueva fisonomía estratégica al club. Sin embargo, en 1961 Marcos renunció después de una mala segunda vuelta del torneo en la que inclusive Walter Ormeño fue suspendido un año por golpear a un árbitro, aún así dejó al equipo en tercer lugar.
Con renovadas ideas, Cañedo apostó por polifacético Ignacio Trelles, entrenador nacional y considerado el mejor director técnico de México, para que se hiceira cargo del América. Se contrataron elementos de primera línea como los brasileños Zague, Moacyr, Ney Blanco y Urubalato y mexicanos de la talla de Víctor Mendoza, Antonio Alducín, Alfonso “Pescado” Portugal, Antonio “Güero” Jasso, Javier “Titino” Martínez, Víctor Mendoza y Agustín Peniche. El resultado fue el subcampeonato 1961-62 y el tercer lugar al año siguiente. Se siguieron comprando jugadores, se adquirieron los servicios del gran portero argentino Ataulfo Sánchez y de los campistas Luis Juracy y Ronald Martell.
LA COPA 1963-1964
Subcampeón en la temporada 1963-1964, el América fue con todo por la Copa en la que resultó campeón de la mano del sudamericano Alejandro Scopelli. El 21 de abril de 1964 en el estadio Universitario de N.L el América se coronó derrotando 6-5 al Monterrey.
El América alineó con Jorge Iniestra, Severo de Sales, Juan Bosco, Alfonso “Pescado” Portugal, Fernando “Perro” Cuenca, José “Pepín” González, Federico Ortiz, José Alves “Zague”, Javier “Chalo” Fragoso y Luis Juracy.
El partido había terminado empatado a un tanto, pero en penales, con cinco tantos de Portugal, América se alzó con la Copa.
LA COPA 1964-1965
Al año siguiente, el América refrendó la Copa. El 7 de marzo de 1965 en Ciudad Universitaria, goleaba con claridad 4-0 al Morelia. El América saltó a la cancha con Ataulfo Sánchez, Severo de Sales, Juan Bosco, Antonio Jasso, Víctor Mendoza, Javier Fragoso, Alfonso “Pescado” Portugal, Fernando “Perro” Cuenca, Arlindo Dos Santos, Federico Ortiz y Netto Isidio “Vavá”
Eran los tangibles resultados de la nueva administración, que demostraban ciertas las palabras de Azcárraga, no sabía nada de fútbol pero de negocios sí y acompañado por Cañedo que de fútbol sabía mucho, las cosas se dieron positivamente.
El América nació en 1916 como el sueño de un grupo de jóvenes estudiantes, con anhelos e ideales, como una entidad futbolística, deportiva cien por ciento.
Cincuenta años más tarde, el América había mutado convirtiéndose en un gran negocio apasionante, representado por el poder económico de un magnate que deseaba transformar al fútbol en un espectáculo supremo y en donde el gran protagonista, costase lo que costase, debía ser el América…
NUMERALIA
-2 Títulos de Copa logró el América en esta década 1964 y 1965
-1959 Año en el que Emilio Azcárraga adquirió al América
-2-0 el marcador que el América le recetó a los tres equipos tapatíos en 1959.
-5 los goles que anotó Alfonso “Pescado” Portugal el 21 de abril de 1964 para darle la Copa al conjunto azulcrema.

Monterrey 2:3 América
América 1:0 Necaxa

1 Respuesta
Muchos datos son totalmente falsos. Ni Juracy, ni mucho menos Peniche, siempre necaxista, jugaron para el América. Jorge Morelos siempre fue del Necaxa. Y así muchos más. Repasen la historia y corríjanla o quítenla.
Posted on Marzo 31st, 2009 at 11:07 pm
Agregar un Comentario